Una excelente referencia para conocer el interior del País Vasco en España son los Patrimonios de la Humanidad que posee. Existe la particularidad que tiene uno de ellos en Canadá: la Estación ballenera vasca de Bahía Roja, en Terranova y Labrador.

El Camino de Santiago de la costa vasca no solo es bello por sus paisajes naturales, en donde se entrelazan las montañas y el mar, sino también por lo singular de sus pueblos, culturas e historias. Esta ruta, además de San Sebastián y Bilbao, incluye el encantador pueblo pesquero de Hondarribia desde donde se ve Francia y hay un Parador Nacional. Además, se puede disfrutar de Balmaseda, la primera villa fundada en Vizcaya con su singular puente, su impresionante mercado medieval en mayo, o su representación humana del Vía Crucis en Semana Santa. Es destacable la bombardeada Guernica, popularizada internacionalmente por el cuadro de Picasso. Y el Puente Colgante de Portugalete, primero del mundo en su tipo y también Patrimonio de la Humanidad.

Además en la costa, rodeado de viñedos, sardinas y txakolí está Getaria, lugar donde nacieron Juan Sebastián Elcano, el primer capitán en dar la vuelta al mundo en barco, y el famoso modista Cristóbal Balenciaga. En el bucólico Pasajes vivió el escrito francés Victor Hugo. Y si le gusta el surf no puede perderse Mundaka, muy popular por su ola izquierda. O si prefiere Juego de Tronos debe visitar San Juan de Gastelugatxe, Barrika o Zumaia. En la zona hay dos parques protegidos por la Unesco que son pasión de naturistas: el Geoparkea, donde pueden apreciarse las capas geológicas de la tierra incluyendo la de la desaparición de los dinosaurios. Y también la Reserva de la Biosfera de Urdabai, un precioso estuario para mirar aves migratorias.

Los mejores vestigios de que estas tierras han sido habitadas por los humanos desde la prehistoria son las pinturas de arte Paleolítico que se puede apreciar en las cuevas de Altxerri (Aia), Santimamiñe (Kortezubi) y Ekain (Deba-Zestoa). Todas estas cuevas son parte del Patrimonio de la Unesco junto con las cercanas de Altamira y la cornisa cantábrica. También puede admirar algunas cuevas con estalactitas excéntricas como en Pozalagua. Para los montañeros hay más de 8 parque naturales donde disfrutar de arroyos, robles o hayedos, valles, barrancos, calzadas romanas, fortificaciones, minas, ferrerías, jardines, pueblos pequeños, ciervos, gavilanes y muchas otras aves, dólmenes y túmulos, cuevas,…y muchas actividades de ocio en ellos.

Con más pueblos para ver está el Camino de Santiago Interior Vasco, también conocido como de Bayona y en el que está Vitoria-Gasteiz. Se destacan en esta ruta las sidrerías de Astigarraga, los dulces y alubias de Tolosa, la Ordizia de Andrés de Urdaneta el descubridor del tornaviaje de las Filipinas a México. También están, la calzada romana entorno al Tunel de San Adrián, o la iglesia pintada de Gaceo, las casas señoriales de Salvatierra, el Santuario de Estibaliz y la Basílica de Armentia; entre otros.

El Valle Salado de Añana forma parte de la Lista indicativa de la UNESCO desde el año 2012, ha sido incluido en la European Route of Industrial Heritage, y la FAO lo clasifica dentro del Patrimonio Agrícola Mundial de Europa.

Recomiendo como mínimo unos 5 días para ver lo fundamental, y dos semanas para verlo todo. Muchos visitantes prefieren repetir las estancias para poder combinar las visitas con los sabrosos platos o pintxos vascos, o beber nuestros vinos tintos, blancos, rosados o el txakolí. Solicítame también visitar una quesería o un campeonato de pastores vascos, la cercana Pamplona en Navarra o la casa natal del padre de los jesuitas Ignacio de Loyola. En el Museo Albaola donde se construye la réplica de un barco que navegó por tierras canadienses.

¡El País Vasco tiene mucho más que el Guggenheim de Bilbao o la bella San Sebastián!

enero 18, 2020